Parir acostada no tiene sentido

Las condiciones actuales en las que se practican mayormente los partos naturales, son la causa principal  de los daños resultantes en el piso pélvico.

Como primer punto a tratar, aparece el tema de la posición ginecológica, o sea la postura acostada. El modelo común de parto vaginal en camilla ginecológica es insensato y peligroso, pues genera una presión muy fuerte sobre el piso pélvico. Se sigue imponiendo en los hospitales, como costumbre, y tanto por confort del médico como también por una supuesta política de prevención/ precaución (si sucede algo durante el parto, es más fácil para el médico intervenir si la mujer está en acostada). Decimos “supuesta”, porque resulta contraproducente e incómoda para la madre.

Esta posición se volvió elegida por los médicos, cuando se fue desarrollando la obstetricia a partir del siglo XVII.

La postura de parto en la historia

Accouchement matrone position assise
Antiguo grabado mostrando un parto sentado, asistido por una matrona

Hasta el siglo XVII, las mujeres parían en diversas posiciones, según las costumbres de la región o el país donde vivían: semi-acostada, acostada de costado, sentada en una silla especial, colgada a una viga de madera, de rodillas, de cuclillas… posiciones de parto que fueron consideradas, desde los comienzos de la obstetricia, como “contrarias a la humanidad”, por ser “indecentes”*, y logrando así el triunfo de la posición “ginecológica”, es decir acostada de espalda, con las piernas levantadas.

Parto sentado Cultura moche Peru ceramica
Ceramica de la cultura Moche (Peru) – alrededor de 500 d.C. – Representa una parto sentado

 

¿Por qué la posición acostada no es para nada ideal para parir?

Esta posición puede considerarse muy dañina para la madre, por las siguientes razones:

  • Si la mujer está acostada, no puede favorecerse con la fuerza de gravedad, para que el bebé descienda más fácilmente.
  • Al estar acostada sobre su espalda, con las piernas levantadas, la mujer no puede realizar movimientos con la pelvis. No se pueden ganar esos valiosos 3 cm de ancho más que ofrece la nutación (el hecho de “levantar la cola”).

 

Por eso, ¡es imprescindible favorecer la verticalidad y la movilidad de las parturientas! Ademas de la postura, intervenciones practicadas durante el parto juegan un papel decisivo en los posibles daños del piso pélvico: inducción, episiotomía, o epidural.

 

*Fuente : Nota “Histoire de la naissance en France, XVII-XXe s.”, Marie-France Morel, Revista ADSP n° 61 ∕ 62 décembre 2007 – mars 2008, p 22-28

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