Inducción, episiotomía, epidural : otros riesgos para el piso pélvico

Durante el parto, y además de la posición acostada, existen otros factores que tienen resultados negativos en el piso pélvico:

  • el uso demasiado generalizado de la oxitocina,
  • la epidural,
  • la episiotomía,
  • así como también la muy polémica (y en algunos países, prohibida) maniobra de Kristeller.

Inducir el parto con la oxitocina, ¿una sana practica?

La oxitocina es una hormona natural que tiene influencia sobre el útero y las glándulas mamarias. Durante el trabajo de parto, cuando la cabeza del bebé aprieta la zona del cuello del útero, el cuerpo produce naturalmente una gran cantidad de oxitocina, lo cual conduce a que el útero tenga contracciones, y el trabajo de parto se acelere.

El problema deviene cuando, hoy en día, muchos médicos no esperan al bebé y prefieren inducir el parto cuando la embarazada llega a la Fecha Probable de Parto, estando o no preparada para el mismo (tanto física como psicológicamente).

Usan entonces la oxitocina sintética que reproduce lo que hace la oxitocina natural, es decir, provoca contracciones en el útero para que nazca el bebé. Pero la gran diferencia es que la oxitocina sintética tiene, generalmente, efectos mucho más violentos que la natural, y presiona al piso pélvico de forma inadecuada. Uno de los paradigmas que hace falta cambiar acerca del parto es el que tiene que ver con la noción de tiempo: el de querer acelerar, anticipar, controlar la cronología. El embarazo y el parto conllevan un ritmo natural y fisiológico que es imprescindible (¡e importante!) respetar, tanto para la salud física y emocional de la mamá, como también para la salud del bebé que está por nacer*.

 

Los efectos contra-productivos de la epidural

En cuanto a la epidural, su uso “condena” a la posición acostada para parir. Una mujer con anestesia epidural no siente sus piernas, y por ende no se puede mantener parada, en cuclillas o arrodillada… posiciones favorables para el parto. Por otro lado, con la epidural no se sienten las contracciones, lo cual impide totalmente el pujo espontáneo, comprobado como el más eficaz. Durante el parto con epidural, es el equipo médico el que indica cuándo pujar.

 

¡Basta de episiotomía como rutina!

En tercer lugar, queremos resaltar el efecto terrible de la episiotomía. A pesar de las recomendaciones de las OMS, que justifica su uso sólo en el 10% de los casos**, la episiotomía se usa como rutina en los partos naturales. Los discursos de los médicos y de las parteras en las clases de preparto siempre apuntan el hecho de que la episiotomía facilita el parto y evita los desgarros, previniendo así el prolapso de los órganos.

Lamentablemente, todas estas ventajas de la episiotomía no están comprobadas, como lo demuestra un estudio de la organización española “El parto es nuestro”:

Un estudio que evaluó la fuerza de la musculatura del piso pélvico mediante la colocación de conos vaginales, reveló que las mujeres que habían tenido partos con episiotomía tenían menos fuerza en la musculatura perineal que aquellas sin episiotomía, pero con desgarros espontáneos. El uso restrictivo y juicioso de la episiotomía versus su uso rutinario, implicaría una reducción del número de episiotomías del 62%, del trauma perineal posterior del 12%, del requerimiento de suturas perineales del 27% y del dolor perineal del 28%.

 

El famoso “Royal College of Obstetricians and Gynaecologists” (Inglaterra) publicó en el 2012 una síntesis de los últimos estudios sobre la episiotomía de rutina: todos revelan que provoca muchos más daños que ventajas para la mujer… Y, de todas formas, la toma de conciencia de los médicos se revela lentísima. Además, es importante precisar que las mujeres tienen muchas terminaciones nerviosas, involucradas en su respuesta sexual, en la zona en que se realiza la episiotomía. Cortar estos tejidos tan sensibles puede afectar de manera notable su sexualidad futura.

¡Prohibir YA la maniobra de Kristeller! 

Por último, otra intervención médica con consecuencias lamentables es la maniobra de Kristeller. Esta maniobra fue creada por el ginecólogo alemán Samuel Kristeller y consiste en apretar el vientre de la madre con los brazos, en la última fase de parto. Supuestamente, acelera y ayuda a la salida del bebé… pero, en realida, tiene resultados nefastos para la salud de la madre y a veces también del bebé: puede llegar a producir dolores viscerales, fracturas, ruptura del útero (en la mamá), y dificultades respiratorias y hematomas (en el bebé).

Otra consecuencia para la madre es el riesgo elevado de lesiones perineales y de prolapso debido a la presión extrema ejercida sobre el piso pélvico. De hecho, esta maniobra también llamada “expresión abdominal” está prohibida en varios países (Reino-Unido, Francia…), aunque es sabido que se sigue practicando, por ejemplo, en el caso de que la madre sufra un gran cansancio o en los casos donde se presenta riesgo de vida para el feto.

 

*Sin hablar del hecho que la ocitocina sintetica fue reconocida en Francia como la causa de hemorragias graves del postparto.

**World Health Organization Division of Family Health Maternal Health and Safe Motherhood. Care in normal birth: a practical guide. Report of a technical working group. Geneva: World Health Organization; 1996.

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