Piso pélvico y historia de la obstetricia

Nos parece interesante poner en perspectiva el tema del piso pélvico y del embarazo, hablando de la historia de la obstetricia. Tambien da a ver el machismo de la sociedad.

La historia de la obstetricia es de hecho un ejemplo interesante de la dominación que el hombre ejerció sobre el cuerpo femenino embarazado. La obstetricia surgió en Europa, en el siglo XVIII y se fue desarrollando a partir del siglo XIX.

Hasta ese momento, todo el “universo” del embarazo/parto estaba en las manos de las propias mujeres. Las “matronas” eran las encargadas del “poder femenino” y acompañaban a las parturientas, junto a sus madres, tías, vecinas, etc…

Historia de la obstetricia - Parto de Rhéa SilviaEl parto de Rhéa Silvia, Matteo di Giovanni, siglo 15

Obviamente, esto no significa que las mujeres de antes supieran más sobre su anatomía, pero entregaban su cuerpo a una de “ellas” que tenía una idea más o menos precisa de lo que pasaba durante el parto, por haberlo vivido en carne propia.

En este entonces, los partos ocurrían siempre en las casas pero llegaban a asustar bastante por la tasa de mortalidad maternal e infantil que existía. Por ejemplo, en el caso de Francia, la mortalidad maternal en el siglo XVIII era de 11,5 por 1000 (hoy es de 0,1 por 1000).  

De repente, con la aparición de la obstetricia como especialidad médica, el hombre que ya tenía todo el poder sobre la mujer, incluso se apropia éste, que hasta ese momento había quedado en las manos del otro sexo. El argumento para que la mujer aceptara confiar su cuerpo a un hombre era bastante valido: si te decían que tenías muchas más chances de no morir en el parto si se encargaba un cirujano, lo más probable era que tomaras esta posibilidad como única, ¿cierto?

Poco a poco, fue aceptada la idea de llamar a un hombre en la hora “fatídica”, cuestión considerada como obscena hasta este momento. De esta forma, la futura madre volvió nuevamente a ser considerada (y considerarse a sí misma) frágil e ignorante, persona a la cual el médico debe asistir, percepción que posteriormente se acrecentó cuando médico comenzó a pedirle a las matronas y a otras mujeres de la familia o del vecindario, hasta ese momento presentes en el parto, que salieran de la habitación. La parturienta quedó sola frente a un hombre, que si bien la podía ayudar a sobrevivir a un parto difícil, no la aconsejaba, ni la tranquilizaba.

Nos parece importante precisar que al, mismo tiempo en que esto sucedía, se fueron creando formaciones profesionales específicas para parteras, pero que no pudieron suplir el universo de transmisión femenina que existía.  

Una se podría preguntar por qué de repente, los médicos, comenzaron a interesarse en el parto…  Dos razones importantes nos dan la respuesta: los cirujanos vieron en el parto una buena oportunidad de mejorar su conocimiento sobre la anatomía femenina y sus funciones, y también, obviamente, ¡se dieron cuenta de lo lucrativo que podía llegar ser ese negocio!

Uno de los argumentos que les permitió ir removiendo poco a poco a la matrona tradicional de su rol en el parto estuvo vinculado a las herramientas que se fueron creando en esa época.

Herramientas para parto_historia obstetriciaHerramientas para el parto

Los fórceps que aparecen en Francia e Inglaterra son privilegio del cirujano. La matrona tiene prohibido su uso. De esta forma, esta “profesión” fue desapareciendo, primero, de las ciudades, y de poco del campo. De igual manera, la aparición de los anestesistas en la segunda mitad del siglo XIX fue relegando a las parteras, pues la aplicación de los analgésicos estaba reservada a los hombres.

Otro punto notable, símbolo del poder masculino sobre el cuerpo femenino, es que la atención del obstetra se focalizaba únicamente en el “hecho reproductivo”. ¡Que saliera a la luz este nuevo ser humano! El obstetra se olvidaba seguido de la mujer y futura madre, porque lo que importaba más era que naciera la criatura. Que se desgarre la vagina durante el parto, que tuviera un prolapso o incontinencia no eran, en ese entonces, cuestiones importantes.

Obviamente, mantener viva la criatura, y si era posible, también a  la madre, era la meta principal, como lo fue también por mucho tiempo, el hecho de que se festejaran los nacimientos de los varones, como herederos principales de una familia, siendo en muchos casos una decepción que se diera a luz a una niña.

El gran desarrollo de la obstetricia, producido en esa época, también tuvo que ver con la intención de los Estados en tener una población numerosa y con buena salud tanto para poder reforzar su liderazgo económico, como para enfrentar posibles guerras. Por eso, los médicos tenían que cuidarle, un poco… la mujer tenía una función importante: ¡proveer al Estado de la mayor cantidad posible de pequeños soldados!

Si bien la historia de la maternidad está documentada y demuestra la relación estrecha entre el poder masculino y la sumisión de la mujer, no existe ninguna historia medica sobre la incontinencia, el prolapso o sobre los dolores pélvicos. Durante siglos, estos problemas femeninos no recibieron atención alguna, hecho que también provenía de la vergüenza que sentían las mujeres sobre su anatomía y del pensamiento de un “fatalismo femenino”.

Cabe destacar que en el piso pélvico se encuentra la raíz de un poder femenino muy fuerte, cuya aceptación sigue siendo difícil para nuestro entorno cultural: el poder sexual. Negar el piso pélvico significa también negar la sexualidad de la mujer. Casi setenta años después de la publicación del “Segundo Sexo” por Simone de Beauvoir, nos parece que todavía faltan varias etapas por recorrer en el largo camino de las mujeres hacia su “emancipación” total del yugo masculino.

Fuentes:

Son todas francesas para esta seccion, pero los trabajos de Yvonne Knibiehler se pueden encontrar en idioma castellano.

Nota “Histoire de la naissance en France, XVII-XXe s.”, Marie-France Morel, Revista ADSP n° 61 ∕ 62 décembre 2007 – mars 2008, p 22-28

Histoire des mères et de la maternité en Occident, Yvonne Knibiehler, Ed. PUF, 2012

El excelente blog http://marieaccouchela.blog.lemonde.fr/

 

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