Patologías del piso pélvico: incontinencia urinaria

En 1999, en Mónaco, durante el primer Congreso Internacional sobre incontinencia, bajo el auspicio de la OMS, el profesor Paul Abrams (presidente de la dicha jornada), dijo:

Mientras se habla ahora de forma muy libre sobre el problema de la impotencia, el asunto de la incontinencia urinaria queda como el único verdadero tabú del siglo XX.

La incontinencia urinaria representa la patología más frecuente vinculada al piso pélvico. Como vimos en la introducción, el porcentaje de mujeres probablemente sufran algún día de incontinencia urinaria llega al 40%.

Es importante mencionar que existen tres tipos de incontinencia urinaria:

  • la incontinencia de esfuerzo,
  • la incontinencia imperiosa
  • y la incontinencia mixta.

La primera está directamente vinculada con el piso pélvico: surge cuando el periné no cierra bien la uretra en caso de esfuerzo (levantar peso, toser, correr, etc.).

En cuanto a la incontinencia imperiosa (que se llama también vejiga hiperactiva), tiene como causas principales la infección o inflamación de la vejiga, la hiperactividad del detrusor (músculo constitutivo de la pared de la vejiga) y lesiones/enfermedades del sistema nervioso.

Por fin, la incontinencia mixta, como lo sugiere su nombre, es una combinación de los dos tipos de incontinencia antes mencionados.

En los tres casos, y en particular en el caso de la incontinencia de esfuerzo, un fortalecimiento del piso pélvico a base de ejercicios diarios permite reducir este tipo de problemas.

¡Y está científicamente comprobado! El estudio “Systematic review and economic modelling of the effectiveness and cost-effectiveness of non-surgical treatments for women with stress urinary incontinence demuestra la eficacidad de varios métodos de rehabilitación (solos o combinados), y muestra cómo se puede lograr una reducción significativa de los costos monetarios de salud inducidos por la incontinencia de esfuerzo. 

 

Hay que darse cuenta que la continencia es un “fenómeno” complejo. Depende del buen funcionamiento de la vejiga, del sistema muscular aferente y de los nervios de la zona, tal como de las relaciones entre el cerebro y la vejiga.

Es importante precisar que esta función de control de la micción está muy bien controlado en el ser humano (más que en otros mamíferos), gracias al hecho de que tenemos un neocórtex más desarrollado, lo cual juega un papel esencial en la inhibición (control neuronal). Si quieren entender mejor los mecanismos de la continencia y incontinencia, les invitamos a consultar  este buen documento “Continencia urinaria : anatomía funcional” José Luis Velayos (Universidad de Navarra) 

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