Parir en 2020

Qué año imposible, imprevisible, devastador y a la vez creador fue este 2020… Obvio, fue para muchxs un año de dolor y de tristeza, pero queremos subrayar la dimensión creadora de 2020, porque fue así, ¿no? Tuvimos que inventar día a día otras formas de vivir, convivir, trabajar, jugar, hacer ejercicios… Fue la oportunidad de darse cuenta los tesoros de imaginación, paciencia y amor que cada una puede tener.

Para Periné Consciente, fue un año de muy poca actividad online lamentablemente, pero como ustedes, Angélique y yo tuvimos que lidiar (Angélique en Argentina y yo en Francia) con todos los problemas vinculados con la pandemia: cuidar a nuestrxs chicxs, tratar de trabajar al mismo tiempo… Tal vez, algunas de uds no saben que el proyecto “Periné Consciente” fue elaborado a puro pulmón por nosotras; esta fuente de informaciones sobre el periné (o piso pélvico), totalmente gratuita, es un proyecto importantísimo para nosotras. Nos parece que abre nuevas ventanas para las mujeres: para conocer mejor su anatomía, para entender mejor los vínculos entre alimentación, deportes, sexualidad y salud pélvica, para preparar su parto de forma totalmente consciente y conocer los modos de rehabilitación del piso pélvico en el postparto.

Siempre vimos Periné Consciente como una forma de dar más poder a las mujeres, ¡gracias al conocimiento! ¡Esperemos que ustedes pudieron aprovechar esos largos meses de cuarentena para informarse y cuidar a su piso pélvico! Acordense que es muy fácil hacer cotidianamente unos ejercicios para fortalecer su periné y así mejorar su salud global.

2020 quedara también como un año más de luchas feministas: la media sanción de la ley de aborto legal nos parece un momento de mucha importancia para las mujeres. Ya lo habíamos dicho: poder decidir lo que unx hace con su cuerpo es fundamental. Tener un hijx, ser madre debe ser una elección.

Pasa que 2020 fue precisamente un año de parto para mí. Volví a ser madre, cuatro años tras el nacimiento de mi primera hija. Mi pequeña Thaïs nació en plena cuarentena, y creo que mi parto es una fuente de esperanza para todas las que sufrieron partos difíciles (que sea por violencia obstétrica o no). Yo había contado mi primer parto acá, que fue todo el contrario de un parto soñado: me indujeron contra mi voluntad, hicieron una episiotomía sin preguntar, usaron la maldita maniobra de Kristeller, y aparte tuve una alergia al hilo de cocer. Todo esto resulto en un piso pélvico muy dañado, con prolapso y problemas de incontinencia.

Durante los 4 años qui siguieron, no paré de investigar sobre el periné para entender lo que me había pasado y si había formas de mejorar mi estado. Nunca perdí confianza: hice biofeedback, empecé a practicar yoga enfocado en el periné (mula bandha), ejercicios de Kegel, feldenkrais, gimnasia hipopresiva… Al mismo tiempo, creamos con Angélique “Periné Consciente” lo que me permitió entender en detalles como funcionaba el piso pélvico. En mi caso, las lesiones del periné eran bastante fuertes, pero todo que hacía (y sigo haciendo) me ayudaba a mejorar a pequeños pasos mi estado.

Y me embaracé en agosto 2019. A partir de ahí, mi única obsesión fue lograr un embarazo lo más sano posible y un buen parto, a pesar de mi prolapso y de mi periné debilitado. Para luchar contra los efectos de gravedad vinculados con la panza creciendo, tuve que practicar más ejercicios de fortalecimiento del periné, pero mi gran tema era el parto. No quería volver a vivir una pesadilla como el ultimo, pero sabía que iba a ser complicado no acentuar la fragilidad de mi piso pélvico. Lo primero igual fue enforzarse en no tomar demasiado peso durante el embarazo (subí de 9 kilos), y después prepararse a parir sin empujar fuerte, o mejor dicho, parir empujando bien.

Ay si, olvidé precisar que mi decisión de antemano era no ir a cesaría (¡¡salvo en casos de emergencia por supuesto!!). Seguramente hubiera sido más sencillo y con menos peligros para mi periné, pero a su vez era de mucha importancia para mi darle confianza a mi cuerpo. Con todo el trabajo que había hecho a lo largo de los 4 últimos años, estaba segura de que lo iba a poder lograr.

Lo que quería era un parto con las mínimas intervenciones y con una consciencia mayor de las fuerzas usadas para pujar (a fin de no lastimar más el periné por un lado, y, por otro lado, vivir con plena consciencia la llegada al mundo de mi secunda hija).

Y 2 semanas antes de la FPP, empezó el trabajo…. Fue una noche de sábado, a eso de la 1. Cada 10 minutos durante casi 12 horas, tuve contracciones. Respiraba hundo, con paz. A partir del mediodía se acercaron las contracciones y a las 14, ya que se hacían mucho más dolorosas, le dije a mi novio que teníamos que ir al sanatorio. Llegué allá con 4 de dilatación, me preguntaron si quería la epidural y dije que no, que quería probar sin eso. Pasé una hora tremenda, tratando de manejar el dolor, usando la pelota, mientras mi novio y una partera me hacían masajes de espalda. La verdad, después de una hora, ¡¡no daba más!!… y se rompió la bolsa. Ahí, me volvió a examinar la partera, dijo que ya estaba a 10 y que podía parir.

Entonces, usé la postura que me había aconsejado mi partera para ejercer lo menos posible de presión en el periné. Me puse al costado, con una pierna hacia arriba, y los brazos estirados detrás de la cabeza apoyándose en el torso de mi novio para buscar fuerza. Empujé 20 minutos (¡y con muchos gritos!), y ahí llego Thaïs, mi hermosa beba.

Fue un momento de felicidad intensa: sostener a mi hija, agradeciendo a mi cuerpo haber logrado un parto tremendo. Dar a luz así me permitió vivir el momento sagrado que puede ser el parto (lo que me había sido “robado” cuando nació mi 1ª hija), este momento único de conexión entre alma, espíritu y cuerpo, que permite traer un nuevo ser humano al mundo*.

¡2020 también fue eso!
La confirmación que nosotras, mujeres, podemos tanto. Con determinación, fuerza y amor.


*mi piso pélvico aguantó perfectamente este nuevo parto, no sufrió ninguna conmoción mayor (o sea, no se lastimo aún más). Sigo haciendo ejercicios para fortalecerlo… ya es una rutina que voy a hacer todo el resto de mi vida 😉

Hace justo un año habíamos organizado un taller con Maica Martinez, un momento re-lindo de conexión entre mujeres y de descubrimiento de los poderes del piso pélvico. Para 2021, esperemos poder seguir informándolas sobre temas vinculados con el piso pélvico, ¡y quizás volver a organizar un taller!

4 pensamientos

    1. Es muy loco, no?, pensar que hay que luchar para tener un “parto respetado”… Pero, por suerte, hay mas y mas equipos y profesionales (parteras, doulas) que nos permiten vivir esta experiencia de parto, justo como lo queremos. Con fuerza y amor !

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  1. Qué hermoso relato!. Gracias por compartirlo!

    Se replica con los de mis alumnas del taller, justo hoy nos encontramos a cerrar el año y conocer a los bebés, todo por zoom.
    Año camaleónico, de reconfigurar, estuve dando clases desde casa y acompañando desde el consultorio en forma individual.
    Muchas felicidades 🎊

    Obtener Outlook para Android
    ________________________________

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