Cuerpo de mujer, cuerpo de lucha(s) – 1a parte

De Hipocrates a Cabanis, de Tertuliano a Juan-Luis Vivés, de la caza de brujas a la reproducción “pro patria”, como los médicos, los teólogos y el poder político fueron controlando el cuerpo de la mujer a a lo largo de los siglos.

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Hay tantos temas apasionantes que salen de nuestro tema principal, el periné. Siguiendo este hilo rojo, ya llegamos a hablar de prácticas médicas nocivas, de negación de las especificidades femeninas en las leyes de trabajo, de los tabúes generalizados acerca de patologías femeninas, de la importancia de una buena educación sexual

Bokeh By Tim Savage

Arrancamos con una seria de notes sobre un tema muy serio que da mucha materia para reflexionar: el cuerpo de la mujer, como territorio de luchas. Hoy, hablaremos de luchas en contra de la mujer.

 

¿Quién tiene útero es histérico?…

Nosotras mujeres nacimos con un órgano maravilloso que se llama útero. Es maravilloso, ya que alberga la creación de la vida, y eso no es poco, ¿no? Pero bueh…

El gran medico Hipócrates (que tuvo muchos méritos por otro lado) fue el primero a hablar de una enfermedad supuestamente causada por el útero : se llamaba histeria (viene de la palabra “útero” en griego). En este entonces, se creía que la histeria era el resultado de desplazamientos del útero dentro del cuerpo, lo cual provocaba patologías acercándose a la demencia.

Hippocrates creador de la histeria

Eso  nos sirve de anécdota para arrancar con un tema que va a abordar mucha(s) violencia(s) hacia la mujer. Denota ya la fantasía masculina acerca del cuerpo femenino, dándole a uno de los órganos más específicos del cuerpo de la mujer, un papel fundamental y negativo en la salud general.

El día que se sienten con mal humor, seguro es la culpa de su famoso útero paseador…

No faltaba entonces nada para enseguida pensar: si el útero puede provocar histeria, mejor mantener bajo control todos los (o sea, “todas las”) que tienen útero. La subordinación de la mujer al hombre tiene muchas caras y el lenguaje siempre fue una de las herramientas más fuertes del yugo masculino. Darle el nombre del útero a una patologia de enfermedad mental, no era para nada una buena señal…

 

De Mujeres-brujas a mujeres-máquinas de reproducción

No se cuenta mucho que en la Media Edad (en Europa), la mujer no estaba desconsiderada como lo fue durante muchos siglos después: muchas trabajan como artesanas, o trabajan la tierra, al igual del hombre.

La historiadora Silvia Federici explica en su famoso libro “Caliban y la bruja. Mujeres, cuerpos y acumulación originaria”, como a partir del siglo 15 (comienzos de una sociedad capitalista), se construyeron mitos para destruir las voces opositoras, o sea las que se elevaban en contra de una nueva sociedad donde la acumulación de moneda (y entonces de poder) se volvía poco a poco como meta principal.

Caliban y la bruja Silvia Federici

Este nuevo orden condenaba antiguos funcionamientos, antiguas reglas de trabajar y vivir, ya que se fundaba entre otros sobre expropiaciones y búsqueda  permanente de nueva mano de obra. Era necesario entonces reducir al silencio los que no querían seguir este modelo… entre otros, mujeres.

La consecuencia en lo que es el lugar, papel y el cuerpo de la mujer es tremendo:

caza de brujas Primero, se crea el mito de las brujas. Para deshacer de mujeres con demasiada “presencia”, se fue iniciando la “caza de brujas” (siglos 15 a 17). Según Silvia Federici, esta caza de brujas empezó para terminar contra los movimientos de rebelión femenina, que luchaban contra la desaparición de los bienes comunales (compartidos dentro de una comunidad). Tuvo como efecto entre otros el fin de la solidaridad femenina, ya que las mujeres no se atrevían mas a juntarse por temer ser considerada como parte de una secta de brujas.

La mujer entonces se convierte en mera “máquina de reproducción” (para nueva mano de obra). Su cuerpo esta entonces como apropiado por un sistema político-económico ; su cuerpo esta “disciplinado”. Esta apropiación va profundizándose con la revolución industrial.

“En la Edad media, cuando la vida de la mujer estaba en riesgo [por el embarazo o parto], se salvaba la mujer. A partir de la industrialización, es al revés: se sacrifica la madre ».

Silvia Federici en una entrevista de Alternative Libertaire (ver también nuestra nota Historia de la obstetricia)

 

Disciplinar el cuerpo femenino

El cuerpo femenino siempre fue un tema de muchos miedos, angustias… y fantasías de parte de los hombres. La menstruación, por ejemplo, es un tema sin fin (lo estamos hablando últimamente en nuestra página Facebook). Proyecta en el cuerpo femenino los conceptos de “impuro”, “inmundo”, y obliga las mujeres a esconderse, a no tocar personas, alimentos, etc. durante el tiempo de la menstruación, como si fuera la regla el síntoma de una enfermedad muy peligrosa (el ser mujer!).

Otra forma de disciplinar el cuerpo a lo largo de los siglos, fue designando la mujer como un ser débil y asignándole la obligación de castidad y la subordinación total al marido.

Cuerpo débil, mujer debil

Primero cabe destacar que durante siglos, la mujer estuvo considerada como ser inferior, con debilidades naturales. Esas debilidades no solo tenían que ver con una supuesta ausencia de fuerza física, pero también con sus “humores” que la transformaban en un ser enfermizo, cobarde, que se olvida todo.

En su libro “La matriz de la raza. Genealogia sexua y colonial de la Nacion francesa”, la autora Elsa Dorlin muestra como los médicos en el siglo XVII tuvieron un papel considerable en hacer del cuerpo de la mujer un conjunto de debilidades (basados por muchos en el problema de la histeria y en el “flegmatismo” : en este entonces, se decía que la mujer está gobernada por el flegma, que la hacía “blanda”, sin capacidad de pensar bien, etc.).

En los principios del siglo de XIX, el famoso medico francés Cabanis sigue con esta idea. Observando el cuerpo de la mujer, concluye que por su estructura y sus particularidades vinculadas con el sexo biológico, la mujer es un ser sedentario que necesita no moverse demasiado (mejor quédate en casa…); le falta confianza, y “no esta en estado de existir por si-misma”… Culpables : ¡el utero y los ovarios! Ya que Cabanis observa que los niños y niñas son mas o menos del mismo carácter hasta la pubertad. (fuente)

Que cuadro tan lindo de la mujer…

               

La “invención” de la mujer virtuosa

Hans Memling Alegoria de la CastidadHans Memling, Alegoria de la Castidad

Pero, otro aspecto de la debilidad natural de la mujer era su dimensión animal y el peligro que representa para el hombre, a través de la tentación. Su frivolidad y su incapacidad a controlar sus instinctos son culpables de las actitudes del hombre. En el “De cultu feminarum”, Tertuliano (2 siglo. d.C.), considerado como uno de los padres de la Teologia occidental, explica a sus “hermanas cristianas” que tienen primero que abandonar todos los adornos del cuerpo (que sean joyas, cosméticos o algunos tipos de ropa que muestra demasiado el cuerpo). Solo de esta manera, desarrollando un pudor verdadero, van a dejar de provocar la caída del hombre (“Por qué prender en el corazón [de su hermano] fuegos incontrolados?”]. La propia Biblia dice “La mujer virtuosa es corona de su marido, pero la mala es como carcoma en sus huesos”. (Libro de los Proverbio, 12,4).

Para controlar el cuerpo de la mujer, es necesario hacer foco sobre todas las maldiciones que puede provocar la mujer sin pudor, sin castidad. El autor Juan-Luis Vivés, famoso “humanista, autor y pedagogo” español del siglo 16 escribió un tratado sobre la educación de la mujer cristiana, que durante mucho tiempo fue considerado como una referencia esencial. Les dejo aquí un extracto del texto que exhorta la mujer a no faltar de castidad. De no ser virtuosa, ahí va lo que va a pasar (no lloren…) :

Has ultrajado a tu marido, a ese corazón que debía ser más querido por ti que el tuyo propio. Ensucias a la purísima Iglesia que prestó sus manos para unir las tuyas; acabas con una sociedad civil; vulneras las leyes y tu patria; golpeas a tu padre con un azote muy duro; flagelas a tu madre, hermanas, hermanos, familiares, deudos; sirves de ejemplo a tus semejantes para cometer maldades; impones para siempre a tu familia una señal marcada con hierro, y tú, madre dementísima y demasiado cruel, llevas a tus hijos a la fatalidad de no poder oir hablar de la madre sin ruborizarse, ni del padre, ni del deudor; en consecuencia, te encadenas por el perjurio y el sacrilegio, pues por medio del sacramento y del voto vuestros cuerpos se consagraron a Dios. Después, además del honor de la sangre, transfieres herencias de sus dueños a personas ajenas; pones en peligro a los hermanos, en el sentido de que lleguen a mezclarse incestuosamente. Quienes abaten su patria, quienes suprimen las leyes y la justicia, quienes matan a sus padres, quienes manchan y ensucian tanto lo sagrado como lo profano, ¿cómo es posible que pequen más o se contaminen con un crimen más horrible? ¿Qué dioses o qué hombres piensas que te pueden ser propicios? A ti los ciudadanos, a ti los preceptos, a ti las leyes humanas, a ti la patria, los padres, los parientes, los hijos, y el marido te condenan y te castigan; en ti Dios vengará horriblemente su majestad ofendida y menoscabada por ti; para que no seas una mujer que todo lo desconoce, tienes, ciertamente, la honradez y la castidad, pero prestada y depositada bajo tu palabra dada y protegida por tu marido; por ello es más injusto que entregues lo ajeno no sin el consentimiento del dueño, de manera que al resto de fechorías le añades también el hurto.

Y si eso no es una herramienta de control y subordinación del cuerpo de la mujer (y de la mujer de forma general), ¿qué es?

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En las próximas partes de nuestra nota (que publicaremos en la semana), hablaremos de temas “intensos” y necesarios de hablar y comentar:
escisión (mutilación genital femenina)
violación como arma de guerra
– educación sexual
– aborto

¡No hay que olvidar nunca que el cuerpo de la mujer es dramáticamente político!

 

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Leer más sobre los temas presentados en la nota:

 

 

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