Mejorar el tono muscular con la eutonia

Existe una disciplina muy interesante para mejorar el tono muscular, cuyo nombre es Eutonía, y que significa “la tensión justa”. Fue desarrollada en Dinamarca por Gerda Alexander a  partir de 1940 (el nombre “Eutonía” surgió recién en 1957).

El origen de la eutonía proviene de una constatación de Gerda Alexander: el hombre occidental está desvinculado de su cuerpo, no conoce su piel, ni sus huesos, y menos aún la forma en que su esqueleto se mueve gracias a sus músculos y ligamentos. Está tan inmerso en el su parte “cerebral”, en su intelecto, de donde devienen problemas como el estrés y la ansiedad, que no reconoce el resto.

Esta desconexión con su cuerpo llega a provocar múltiples tensiones, resultando en diversas patologías. La meta de la eutonía es volver a tomar conciencia del propio cuerpo, reconectándolo con el mental, y desarrollando nuevas habilidades físicas para llegar a un nivel de tono muscular justo, (dependiente siempre de un estado o actividad específica:  no se requiere el mismo tono muscular cuando uno hace un baile de una hora a cuando uno duerme…).

La eutonía permite, gracias a ejercicios y posturas, volver a percibir el cuerpo y los espacios del mismo, y por ende sobrellevar mucho mejor las tensiones y los dolores. Uno de nuestros errores básicos (reflejo no voluntario) cuando sentimos dolores, es tensar aún más nuestros músculos, cuando justamente lo que tendríamos que hacer es tratar de relajarlos.

relajacion piso pelvico con eutonia

La eutonía enseña cómo desarrollar la atención, la intención, y la dirección de la conciencia hacia el cuerpo, de modo en que –cuando surge un dolor, una tensión-, la conciencia permita un trabajo de relajación de las articulaciones y tejidos musculares en la zona adecuada.

Una de las herramientas más importantes de la eutonía, en particular en el método desarrollado por la Argentina Frida Kaplan, es la voz. Gracias a la emisión de sonidos (la “O” para Frida Kaplan), el cuerpo es recorrido por vibraciones (el aire expulsado, gracias a la fuerza del diafragma, hace vibrar las cuerdas vocales) y por resonancia (el sonido provoca resonancia en los huesos), que impactan directamente en nuestros tejidos musculares, en particular los del periné, ya que “el sonido sale a la vez por la cavidad bucal y por el suelo pélvico” .

¡Pero no significa que nuestra vagina hable!, sino que el sonido modifica el tono de los músculos del piso pélvico, y permite su relajación.

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