Un panorama de las dolencias sexuales

A pesar de la revolución sexual de los años 60/70 que permitió dar lugar al placer femenino y derrumbó muchos prejuicios sobre la sexualidad, son muchas las mujeres de todo nivel social y cultural que hoy no disfrutan de las relaciones sexuales. Una de las principales causas es la ignorancia de lo que sucede en sus propios cuerpos y del rol que cumplen los músculos del piso pélvico en las varias fases de la relación sexual.

Encontramos números escalofriantes (1). La cantidad de mujeres padeciendo disfunciones sexuales es altísimo y se estima que un 60% de las mujeres experimentan una disfunción sexual, eventual o crónica. En general, estas “patologías”, se ordenan en 4 categorías: disfunción del deseo, de la excitación, del orgasmo, y disfunción mixta.

Entonces:

– Segun los estudios, entre 10 y 50 % de las mujeres padecen algún grado de ausencia de deseo sexual (todo depende de la edad), haciendo que la libido baja se coloque en el primer lugar de las disfunciones sexuales de las mujeres. Este padecimiento se atribuye a causas emocionales y psicológicas, en la mayoría de los casos, aunque mas y mas se estudian las causas fisiológicas. El número alcanza los 25% desde la edad de 45 años y hasta un 40,8% a partir de los 55 años.

– La sequedad vaginal es un verdadero drama que vive una gran mayoría de la población femenina (31%). Drama decimos, porque la lubricación vaginal es clave para un coito exitoso. La falta de lubricación vaginal puede ser consecuencia de una baja libido, pero no únicamente. De hecho, a muchas les sucede que, a pesar de tener deseo sexual, no lubrican. También el problema está en que la lubricación no persiste a lo largo del coito. La consecuencia directa de la falta de lubricación es la dispareunia o coitalgia: el dolor al tener relaciones sexuales.

Una de cada diez mujeres reporta sentir dolor durante o después de la relación sexual. El numero alcanza el 30% sintiendo dolor durante el acto y llega al 50% para las poblaciones situadas entre 16 y 24 años (correspondiente al debut de la actividad sexual) y a partir de los 55 años (correspondiendo a la menopausia). Los dolores van desde una sensación de ardor hasta un dolor del tipo moretón o dolor muscular. Las causas son múltiples y las más frecuentes suelen ser: una lubricación insuficiente, la falta de relajación, una penetración del pene no adecuada (anticipada o demasiado profunda) o golpes de pene dolorosos.

– El vaginismo es otro trastorno doloroso que reportan entre 2 de cada 1000 y 2,8 de cada 100 mujeres. Se trata de contracciones involuntarias de los músculos de la vagina, en su tercio inferior y de la vulva que vuelven la penetración dolorosa, o directamente imposible.

– La vulvodinia: esta disfunción consiste en una hipersensibilidad de la vulva que genera ardor o dolor al tacto o ante la penetración. Se considera una enfermedad “silenciosa” ya que es muy difícil de diagnosticar. Todavía se estima que puede afectar hasta 16% de la mujeres.

– Tan solo entre un cuarto  y un tercio de la población femenina alcanza un orgasmo de manera estable. La mayoría de la población conoce la existencia de dos tipos de orgasmos: el clitoridiano y el vaginal.

¡Parece una catástrofe! ¡Pero no se asusten! Porque podemos llamar nuestros amigos músculos del piso pelviano al rescate. Despertando la consciencia de los músculos pelvianos se pueden reactivar las conexiones nerviosas que allí se alojan, liberando las sensaciones y la retroactividad entre la vagina y el cerebro, para despertar el deseo, desencadenar la respuesta sexual, alcanzar el orgasmo y disfrutar de sus positivas consecuencias en nuestra vida.

(1) Las estadísticas presentadas en el articulo provienen de las siguientes fuentes:

Disfunción Sexual Femenina in Revista Argentina de Urologia

Sexual dysfunction in the United States: prevalence and predictors.

Painful sex (dyspareunia) in women: prevalence and associated factors in a British population probability survey

Women Sexual function and Dysfunction : study,  diagnosis and treatment by Irwin Goldstein, Cindy M. Meston, Susan R. Davis, Abdulmaged M. Traish

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