“Los varones tienen pito, las mujeres no tienen nada”

Con respecto a la educación sexual, los diversos especialistas en infancia concuerdan en que para conocer el cuerpo, es necesario identificar sus partes, tarea que se cumple al poder nombrarlas. La palabra afirma la existencia, mientras que el silencio la niega y deja al niño o a la niña frente a un abismo: ¿cómo describir lo que tiene, cómo saber si es normal, cómo apropiarse su propio cuerpo para sentir que es suyo?

¿Cuántas palabras se usan para denominar el ojo, o la boca? Una sola. Ojo es ojo. Boca es boca. A la oreja no le decimos “riri” o “jaja”. Es interesante notar que para nombrar los órganos sexuales la mayoría de las veces se recurre a eufemismos, docenas de expresiones pueriles que son a veces cariñosas y otras, vulgares, y que siempre reflejan la dificultad de hablar del sexo

En internet, en los foros de padres, ante la pregunta «¿qué palabra usar con los niños para nombrar el sexo?» muchos concuerdan que es más sencillo para el varón que para la mujer. Las palabras -“pito” en Argentina y “zizi” en Francia, predominan sobre la palabra “pene”, aunque esta última es también bastante aceptada.

La verdadera problemática se plantea con las niñas. No hay quórum para un nombre en concreto. Son pocas las familias que se conforman con los nombres de uso común porque los encuentran ñoños, peyorativos, y algunos, directamente vulgares y ordinarios. La mayoría de los nombres reflejan una posición machista de la sociedad con una evidente reducción de lo femenino.

Con respecto al nombre anatómico, se presentan varias dificultades. Primero, no hay un nombre anatómico que abarque el sexo completo, siempre queda fraccionado: vulva, vagina. El segundo obstáculo es que son términos calificados por los padres como muy “fríos” o “crudos”. En tercer lugar hay padres que no los quieren usar por la conotación negativa en su etimología y finalmente están los que dudan en recurrir a palabras impuestas por científicos masculinos.

Vulva viene del latín “volva” y significa matriz, y está vinculada con la raíz indoeuropea “wel:2”, que significa volver, enrollar, dar vueltas. Vagina viene del latín “vāgīna que significa vaina, funda. Entonces la vagina se nombra por una función, es decir, guardar la espada, el “arma” del varón.

Según especialistas y pediatras, el uso de apodos fomenta la continuación de estereotipos y prejuicios, y consideran que dar el nombre anatómico a los genitales permite ponerlos en el mapa anatómico como órganos de pleno derecho, permitiendo que el niño se desarrolle en un adulto confiado. A la vez, afirman que usar apodos confunde a los niños a la hora de informar o declarar, en el terrible caso, por ejemplo, de abuso sexual. 

Lo cierto es que cuando uno desde niño aprende a nombrar los genitales de forma anatómicamente correcta no le parecen tabú, sino normales.

A la hora de elegir un nombre es importante considerar el contenido positivo o negativo que nos evoca.

> ver Lo que dice la escritora Naomi Wolf al respecto de esta dificuldad de nombrar

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