Osteopatía y suelo pélvico

A lo largo de nuestra investigación, leímos, consultamos y entrevistamos a varias osteópatas. Estamos convencidas de que pueden jugar un papel importante en lo que es la concientización de las mujeres, hasta incluso influir en su bienestar, en el caso de que presentaran síntomas de problemas vinculados al piso pélvico.

Primero, concentrémonos en la definición de Osteopatía. La Osteopathic International Alliance explica:

La atención osteopática está fundada en el principio según el cual las estructuras y funciones del cuerpo están estrechamente vinculadas, y el bienestar de una persona depende del funcionamiento armonioso entre estructuras neurológicas, músculo-esqueléticas y viscerales. Los osteópatas examinan y curan, entonces, a la persona en su totalidad, sin enfocarse en un síntoma específico o una enfermedad.

Esta medicina es totalmente manual. Se practica gracias a un tacto muy sutil sobre el/la paciente, que busca el movimiento respiratorio primario (MRP) de las fascias, tejidos conectivos que envuelven todas las estructuras del cuerpo.

El tacto permite identificar zonas donde hay restricción de la movilidad (en los músculos, las articulaciones, los ligamentos…), y luego, mediante las manipulaciones del osteópata, volver a dar buena movilidad al cuerpo, es decir, recuperar el equilibrio perdido.

Se trata de una medicina alternativa, bastante cercana de la Medicina China en cuanto a su visión holística del ser. Cabe destacar que todavía la osteopatía no está reconocida como disciplina médica oficial por muchos países. Algunos de los países que la reconocen, son: Bélgica, Canadá, Finlandia, Francia, Suiza, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, entre otros pocos (ver la lista completa).

De momento, no es reconocida en Argentina como tal, es decir que no existe una reglamentación oficial que la organice como profesión. Igualmente, existe un organismo que promueve y estructura la osteopatía en el país: se trata del Consejo General Argentino de Osteópatas, que publica en su página web un listado de los osteópatas “cuya formación profesional cumple con sus requisitos” .

Sin embargo, existen muchos otros osteópatas que no están asociados a este Consejo y que son excelentes profesionales, por lo cual este Consejo no es del todo representativo. Como consecuencias del no reconocimiento, las consultas con osteópatas no son cubiertas por las obras sociales, salvo si el osteópata es también kinesiólogo (ya que la kinesiología está por su lado reconocida).

En las carreras de medicina, la osteopatía todavía está considerada con mucha desconfianza y no está mencionada salvo en las clases de kinesiología, que igual se concentran en el abordaje de la columna vertebral que propone la osteopatía, sin hablar de todas las otras facetas de esta medicina alternativa. La técnica craneo-sacral en particular no se estudia nunca salvo en carreras de osteopatía.

Lo cierto es que todavía existen polémicas sobre la eficacia de este abordaje terapéutico, especialmente por parte de las Academias de Medicina. Como nos es fundamental el poder adoptar una postura crítica, no podemos aceptar íntegramente el discurso de la osteopatía sin cuestionar algunos principios, entre otros: la autorregulación y autocuración del cuerpo.

Y sin embargo, el tratamiento holístico es uno de los puntos más interesantes, en comparación con la medicina tradicional (que se está especializando cada vez más y que produce, justamente por esa razón, a veces, diagnósticos erróneos).

En especial, cuando se habla del piso pélvico, es imprescindible tener una visión completa del cuerpo, por la complejidad que presenta. Por eso, la osteopatía puede representar una ayuda muy valiosa a las mujeres que desean entender cómo se relacionan los tejidos, músculos y huesos, y cómo, por ejemplo, un sacro fuera de su eje puede influir en el periné y modificar el buen funcionamiento de los órganos.

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