Vida cotidiana y periné: una introducción

Cuando caminamos, cuando vamos al baño, cuando hacemos deportes, cuando levantamos peso, etc. estamos “usando” nuestro piso pélvico. Sin embargo, nuestra ignorancia hace que lo maltratemos muy seguido. El mayor problema proviene de la fuerza constante que dirigimos hacia el piso pélvico.

Ya de por sí, el simple paso del tiempo daña el periné: la gravedad asociada al envejecimiento provoca una debilidad del mismo, porque sus tejidos constitutivos envejecen al igual que todo el resto de nuestro organismo. Si bien puede sonar a “fatalidad”, existen muchas formas de cuidar y preservar el periné.

Por eso, proponemos una reflexión sobre las malas costumbres asociadas a la cotidianeidad, y explicamos también cómo cambiarlas, y así mejorar la salud de nuestro piso pélvico.

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