¿Templo sagrado o sede de la vergüenza?

La pelvis contiene mucho sagrado, empezando con el mismo sacro, un hueso compuesto por cinco vértebras unidas que cierra la parte posterior de la pelvis.

El origen etimológico de la palabra sacro proviene del latín: “os sacrum”, que significa “hueso sagrado”, término heredado del griego hierón ostéon («hueso sagrado»), utilizado por el famoso médico Galeno, siendo lo “sagrado” una referencia al hecho de que este hueso sostenía las vísceras de los animales que eran sacrificados a los dioses.

huesos de la pelvis

Por otro lado, diversas teorías atribuyen la referencia a lo sagrado a la función de protección de los órganos reproductivos que cumple el sacro (en este sentido, el sacro sería también un templo). Según esta concepción, el sacro protegería la vida.

Otra interesante especulación sobre el nombre es la que afirma que, siendo el último hueso del cuerpo que se descompone (como resultado de su espesor), se creía que el cuerpo se iba a volver a reconstruir a partir del sacro mismo, a la hora de la resurrección… ¿Conocen acaso alguna otra parte del cuerpo tan cargada de significado sagrado?
A la vez – ¡qué paradoja!- la pelvis también es considerada como la zona de la vergüenza… Del sacro sobresale el famoso nervio pudendo: el nervio de la vergüenza.

¿Por qué se llama así este nervio? Observemos sus funciones. Por un lado, interviene en la continencia urinaria y fecal: ¿vergüenza sería no poder controlar la capacidad de evacuar? Es una interpretación posible. La otra interpretación tiene que ver con la siguiente función del nervio pudendo, el cual juega un papel esencial en el placer, en ambos sexos, ya que se ramifica en el nervio pelviano -que inerva entre otros los labios, la vagina, el ano-, y en el nervio dorsal del clítoris en la mujer y del pene en el hombre.

Ya de por sí, si el nervio es llamado “pudendo” por su involucración en el placer sexual, podemos observar que se trata (y se trató siempre) con una visión negativa de la sexualidad, donde el gozar es comparado con el pecado.

¿Templo sagrado o sede de la vergüenza? El piso pélvico está cargado con valores muy fuertes. ¿Será por eso que al final preferimos ignorarlo, para escapar a la carga moral y emocional que conlleva? ¿O quizá porque esta zona anatómica aún está rodeada de otros tabúes?

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